Tras la muerte del papa Francisco a los 88 años, el mundo del fútbol y la fe se unieron para rendirle homenaje. Hincha confeso de San Lorenzo desde la infancia, el pontífice fue despedido con profundo cariño por el club argentino. El Vaticano publicó imágenes del papa en su féretro y anunció que el funeral se celebrará este sábado. Como tributo, San Lorenzo ha decidido que su nuevo estadio llevará el nombre del sumo pontífice.
El mundo del fútbol y la fe se unieron para despedirlo. El Vaticano publicó las primeras imágenes del pontífice en su féretro y se espera su funeral para este sábado. San Lorenzo, junto a la Asociación de Fútbol Argentino, rindió tributo al papa con mensajes y videos. En Italia, incluso se aplazaron partidos por su fallecimiento.
Al recibir la propuesta, el papa Francisco no dudó. Su respuesta, cargada de emoción y sencillez, fue: “Pero claro”.
El papa Francisco fue hincha de San Lorenzo desde su infancia, con carnet al día desde 2008. Su pasión por el club se consolidó en 1946, tras celebrar su primer título de liga. Marcelo Monetti, presidente del club, recordó cómo vio al papa emocionado al hablar de su amor por el club y cómo le compartió recuerdos nostálgicos, incluso de sus tiempos jugando baloncesto allí. El nuevo estadio, que se construirá en el mismo lugar que el antiguo Gasómetro, será, según Monetti, el “más moderno de Buenos Aires”.
Durante su papado, el papa Francisco nunca escondió su pasión por el fútbol, especialmente por San Lorenzo. En 2013, el mismo año en que fue elegido pontífice, el club rompió una sequía de seis años al ganar el torneo Apertura. Al año siguiente, con la “bendición papal”, San Lorenzo logró la Copa Libertadores, el título más importante de su historia. A pesar de estar atravesando un momento familiar difícil debido a un accidente que afectó a sus seres queridos, Francisco expresó su gratitud al equipo por brindarle “dos minutos de felicidad”.
La entrañable relación del papa Francisco con San Lorenzo
La conexión del papa Francisco con San Lorenzo es tan profunda que, incluso en los años 90, cuando aún era arzobispo de Buenos Aires, solía bajar al vestuario para bendecir a los jugadores, aunque no todos los entrenadores lo veían con buenos ojos. En una anécdota divertida, el técnico Alfio Basile pidió que lo sacaran del vestuario por considerarlo de “mala suerte”, sin saber que estaba echando al futuro papa.
El papa Francisco dejó una huella imborrable en el corazón de los hinchas de San Lorenzo, un amor que trascendió su rol como líder espiritual y se convirtió en un vínculo profundo con el club de su alma. Su pasión por el fútbol y, en particular, por el “Ciclón” será recordada por generaciones. Con el nuevo estadio llevando su nombre, su legado vivirá no solo en la historia de la iglesia, sino también en la de San Lorenzo, un club que siempre fue su refugio y orgullo.
