Antonio Rüdiger fue la gran figura en el partido de vuelta de los octavos de final de la Champions League entre Atlético de Madrid y Real Madrid. El defensor alemán anotó el penalti decisivo en la tanda que aseguró la clasificación de su equipo a los cuartos de final, donde enfrentará al Arsenal
El central, que lleva semanas jugando con molestias debido a los problemas defensivos del Real Madrid, asumió la responsabilidad en la tanda de penaltis. A pesar de ejecutar un disparo poco preciso, logró su objetivo: marcar. Lo celebró a su estilo, ‘corriendo a lo Rüdiger’, levantando las rodillas de manera característica. Hasta ahí, todo en orden. Sin embargo, la polémica llegó en plena celebración cuando se dirigió a la afición del Atlético de Madrid, llevándose la mano al cuello en un gesto que simulaba un corte. Independientemente de su intención, fue una acción innecesaria, al igual que los objetos lanzados desde la grada en respuesta.
Tampoco se puede ignorar el impacto del arbitraje en el resultado final del derbi madrileño, como ya ocurrió en Lisboa y, sobre todo, en Milán. En esta ocasión, más allá del fuera de juego posicional de Vini en la ida, la polémica llegó con la anulación del penalti de Julián Álvarez de manera surrealista. Se interpretó que el delantero tocó el balón dos veces, sin considerar que, en caso de haber sucedido así, el primer toque no desplazó la pelota ni la puso en juego. Por lo tanto, el gol debió haber sido válido.
