La Selección Colombia vivió una noche mágica en el Estadio Metropolitano de Barranquilla, donde venció 3-0 a Bolivia y selló de manera oficial su clasificación al Mundial de Norteamérica 2026.
James Rodríguez abrió el marcador al minuto 31 con un remate colocado que desató la fiesta en la tribuna.
Jhon Córdoba amplió la ventaja al 74 con un potente disparo tras una gran jugada colectiva.
Juan Fernando Quintero sentenció el partido al minuto 83, confirmando la superioridad del conjunto tricolor.
Con este resultado, Colombia regresa a una Copa del Mundo después de ocho años de ausencia, demostrando el gran trabajo del entrenador Néstor Lorenzo y la unión del grupo.
El Metropolitano fue testigo de la alegría de más de 50.000 aficionados, que celebraron con cánticos y banderas una victoria que quedará en la historia reciente del fútbol colombiano.
Lo que viene
Ya con la clasificación en el bolsillo, la Selección se enfocará en seguir puliendo detalles para llegar en la mejor forma posible al Mundial 2026, donde sueña con volver a ser protagonista.
Lo más destacado de la noche en Barranquilla fue, sin duda, el liderazgo y el talento de James Rodríguez, quien abrió el marcador y guió a la Selección dentro del campo. También brilló Jhon Córdoba, que con su fuerza y definición anotó el segundo gol y complicó a la defensa boliviana durante todo el encuentro.
El ingreso de Juan Fernando Quintero aportó magia y contundencia, sellando la goleada con un golazo que levantó a todo el estadio.
Pero no solo los jugadores fueron protagonistas: la hinchada colombiana llenó el Metropolitano con más de 50.000 almas, creando una fiesta inolvidable.
Finalmente, lo mejor de la noche fue la clasificación al Mundial 2026, un sueño hecho realidad después de ocho años de ausencia en la máxima cita del fútbol.
1. Baile espontáneo en zona mixta y camerinos
Después del pitazo final, la selección no dudó en celebrar el momento. En la zona mixta, Yerry Mina, acompañado de Luis Díaz, encendió una espontánea coreografía con música desde un parlante, contagiando entusiasmo, ritmo y coordinación entre todos los presentes; fue una muestra de alegría auténtica muy comentada entre periodistas y aficionados.
La fiesta continuó en el camerino, donde los jugadores formaron un ambiente festivo con bailes y música, elevando claramente su euforia tras la clasificación
